Acoso en redes, una realidad alarmante

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Hola, ¿te gusta el sexo? Es lo que ÉL escribió en mensaje privado a la 1:33 de la madrugada. ¿Por qué lo hizo?, ya no es mi pregunta, asumo que es lo que él considera coquetear.

No es el primero y seguramente no será la última persona que entra a mis redes sociales a intentar ligar o enviarme fotos sugestivas. Recuerdo la primera vez que recibí un comentario  lascivo, fue en un viaje que realizamos mi hermano, mi papa y yo a Veracruz, el clima era terrible, había una tormenta acercándose, yo tenía 13 años aproximadamente y tuvimos que pasar nuestras vacaciones, la mayor parte del tiempo, bajo techo y resguardados (por lo menos del clima).

Mi papá nos llevaba a un café internet, en aquella época las “salas de chat” estaban de moda y a mí me encantaba leer lo que la gente escribía y conocer nuevas personas, hacer amigos (eso pensaba mi mente ingenua). Recuerdo que estaba dividido por salas, desde edad, género, si buscaban pareja, amistades e incluso de temas cómo Cine, Teatro, Magia, etc. En una de esas salas recibí un mensaje privado de un tal “Condorito” el cual escribía “quiero chuparte las tetas”. No recuerdo si puso algo más, esas palabras me marcaron tan fuerte que esa misma noche tuve pesadillas y al día de hoy puedo recordar exactamente el pseudónimo, lo que puso y lo que sentí. Me sentí sucia, creí que YO estaba haciendo algo malo, toda la carga fue hacia Ana de 13 años y nada a aquel  personaje escondido detrás de una pantalla y un pseudónimo.

Quería compartirles parte de mi experiencia en este tema, creo que hablando del corazón es más fácil que contarles algo que le pasó a la amiga de una amiga. Y es que este tema de acoso sexual es muy difícil hablarlo. Día a día ¿cuántas personas no son objeto de abuso dentro del transporte público? Y claro, ningún silbatito nos va a salvar y usualmente parece más fácil culpar a la víctima que enfrentar el verdadero problema, un problema que en todos sus aspectos y áreas es completamente deficiente, sobretodo en este país. Me refiero a la educación, por donde la veamos, pero enfoquémonos en este tema.

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Debemos pensar que aún existen estas etiquetas o protocolos, por así llamarlos, para este arte de las relaciones humanas, las cuales no existen en Internet o han cambiado de forma radical, y no me refiero a que el acoso entre dentro de estas etiquetas, cuando voy en la calle tranquila con mis pensamientos no falta aquel que cree prudente acercarse y hacer ese sonido, SSSS, usualmente seguido por algo como “mamacita”, “estás bien buena”, “güerita”… entre otras tantas, unas más vulgares que otras, pero siempre con esa potencia para hundirte y destruir tu día, tu semana o el tiempo necesario para que incube ese maldito virus y te haga sentir culpable, inútil y estúpida. Y sí, esto es en las calles, pero lo mismo sucede en redes.

Por un lado mencionando de nuevo “las etiquetas” sí, éstas han cambiado dentro de Internet, ahora puedes conocer a cualquier persona y en cualquier parte del mundo sin que alguien cercano a ti te la presente o que en persona la conozcas, lo cual hace difícil saber con quién estamos hablando realmente, y si han leído las notas de “Qué es el Catfish y cómo evitarlo” y “¿Qué tan seguro es el Sexting?” ya tendrán una idea de lo difícil del tema y por lo menos un par de herramientas para evitar caer en las manos de alguien que podría hacernos daño. Mi propuesta aquí es: habla del tema con tus amigas y amigos, familiares y todo aquel con quien puedas, darte cuenta de la cantidad de personas a tu alrededor que han pasado por una situación similar siempre abre los ojos y te hacen saber lo grave que es el problema; no aceptes a personas desconocidas, y aunque las conozcas de vista créeme que podría sorprenderte el grado de obscuridad que alguien podría llevar dentro; Sé precavida, siempre hazle caso a tu instinto si algo no te hace sentir cómoda siempre puedes decir que no; no te quedes callada, lamentablemente las leyes que nos puedan proteger en Internet son casi nulas o inexistentes y si en las calles las autoridades no nos hacen caso aunque presentemos pruebas, en Internet no van a ayudarnos, pero bien existen herramientas que sí, desde bloquear a la persona o tomar fotos de pantalla para poder llevar registro de la/el acosador; busca el apoyo de quien confíes no estamos solas y siempre es más fácil tener a alguien a nuestro lado para poder llevar una situación difícil.

En el tiempo que tardé en pensar si haría o no este escrito, si quería que fuera publicado y que busqué experiencias de mis amigas, no les negaré que me dio mucha tristeza saber que todas las personas con las que hablé han sufrido de acoso en redes. Este es un tema delicado que no puede quedarse callado, debemos alzar la voz por nosotras y las generaciones que vienen, hay que empezar a generar un cambio y bien lo podemos hacer pasando de voz en voz nuestras experiencias y cuidando sobre todo a los más jóvenes, eduquémonos sobre todos estos temas, estemos al pendiente de las nuevas tendencias, ¿por qué? Con retos como el de “Kylie Jenner Lips” o el “juego de la ballena azul”, podemos darnos cuenta que no sabemos si los adolescentes o niños que están en casa estén siendo influenciados y hasta presionados por compañeros para seguir estos retos, retos que podrían llevarlos a suicidarse como es el caso del “Juego de la ballena azul” o enviar fotos eróticas a influencers como lo hizo Austin Jones. Estamos justo en el punto en que Internet es la tierra de nadie, pero que se puede empezar insistir en crear leyes que beneficien a los usuarios y que los protejan, pero por lo pronto empecemos en casa.

Foto: Archivo Eme de Mujer

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