Auto negro oscuro, ¡oríllese a la orilla!

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Con apenas 10 años de edad, un día después de la comida me topé con el librero metálico de la sala comedor; mi vista se fijó en un delgado tomo café titulado “El regreso de Sherlock Holmes”.

Tomé del estante el libro y mis dedos hojearon sus cantos. Entre hojas vislumbre unos pequeños hombrecillos danzantes, “Los bailarines”.
Entre lineas comencé a leer y mi curiosidad se hizo adicción. Las pistas me llevaron de Los crímenes de la calle Morgue y El escarabajo de oro de Poe, hasta La falsa pista de Henning mankell, La verdad sobre el caso Harry Quebert y La chica del tren, entre otros.

A pesar de mi fascinación por la lectura, debo aceptar que soy de la generación TV. Sí, de esos que se pegaban a las pantallas tipo pecera, aferrándose a un punto blanquecino cuando alguno de los bulbos fallaba y sólo quedaba ese lunar blanco en el centro de la pantalla.

Es por eso que por las noches, cuando los niños deben dormir, yo espiaba entre las cortinas los programas que mis hermanos veían. Alfred Hitchcock presenta, Colombo e Historia del crimen.

Era imposible resistirse a los sonidos de la Marcha fúnebre para un títere, que anunciaba la silueta obesa de Hitchcock, o de Runaway de Del Shannon para Historia del crimen. Estas melodias eran como una alarma para mi mente que me hacían saltar de mi cama y acechar el televisor por las noches. Lo mismo hice con el filme Nueve semanas y media, pero esa es otra historia.

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Cuando la pubertad me alcanzó, pude ver otras series con ese tema. Una que me fascinaba, pero no por los libretos, era Comando Especial. Lógico que lo que me encantaba era Johnny Deep.

Ya con edad legal llegaron Sex feet Under, CSI y algunos capítulos de Los Sopranos. Sin embargo, considero, merecen más que una mención, por diferentes motivos son: la danesa Forbrydelse, que tiene su remake, nada despreciable dado que es una copia calca, The Killing. Las estadounidenses Lie to me y True Detective, y por último la británica Marcella.

Forbrydelse (2007) tiene como escenario el departamento de policía de Copenhague. Los detectives Sara y Jan transitan por los episodios, que están estructurados para que cada uno abarque un periodo de 24 horas. Creando una ordenada, sencilla y funcional narración que decoran los asesinatos. Es oscura y fría como Noruega.

En su remake estadounidense, The Killing (2011), es destacable la actuación de Joel Kinnaman, interpretando al detective compañero de Sarah. El contexto es igualito al noruego, idéntico!! como una oveja dolly.

Ambas son adictivas, ya que termina un capitulo e inmediatamente quieres ver el otro. Con solo tres temporadas abdujeron miles de seguidores y fanáticos.
Lie to me (2009). Esta serie es encabezada por el excelente actor Tim Roth, quien funge como el Dr Cal Ligthman que usa su estudio de las conexiones de las emociones y su reflejo en las expresiones faciales, como detector de mentiras para analizar e interpretar el comportamiento de las personas.

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Este análisis de microexpresiones, las vende como asesoria a entidades como el FBI, empresas particulares u otras personas.

Así es como este astuto Dr. pone sus conocimientos en negocio al hacer de ellos un especie de consultoría.

Sólo tuvo 3 temporadas que bastaron para demostrar que Tim Roth es un camaleón de la actuación. Cómo olvidar el patadón que Hulk le da en batalla y que cuando creíamos que hasta ahí había llegado le genera más adicción a la violencia.

Así es Tim Roth, puede ser desde un skinhead, o el Sr. Naranja, Ringo maldiciendo con ejecutar a quien sea y hasta el mismísimo Gregorio Samsa.

True Detective (2014). Protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson, quienes fungen como detectives en la costera del Sur del estado de Louisiana y que “capturaron” en 1995 a un asesino en serie y que son entrevistados por otro par de policias en 2012, los cuales piden se les “ayude” a localizar un asesino actual. Es decir, los hechos son relatados por los personajes principales y el recurso de los brincos en las líneas de tiempo durante la búsqueda del asesino y el hallazgo de varias víctimas va ilustrando los crímenes sádicos mezclados con elementos rituales y de brujería.

El primer capítulo inicia con la escena de un aparente rito de brujería. Una plantación de caña de azúcar y en medio del paraje, una mujer desnuda, atada de pies y manos, con unos cuernos de venado como corona. Posteriormente mencionan al Rey amarillo. Este personaje del escritor Robert W. Chambers, del cual ya les había hablado el año pasado, es un ser malévolo y sobrenatural que fue descrito y publicado en 1895.

Sin embargo, al terminar la primera temporada sólo hacen brevemente referencia al nombre de este personaje, no dan más recursos literarios para nutrir la historia.

Cómo clásica tv estadounidense, su mejor recurso de venta es la violencia. Y así lo presentan, gráfica, grotesca y sórdida. No hay misterios, los únicos rasgos de suspenso aparecen en las expresiones físicas de un Matthew, que también se está reinterpretando en todo momento.

He de confesar que sólo he visto la primera temporada y no muero por ver la segunda. Considero esta serie un buen trabajo publicitario. Algo que promueves en todos lados, a todo momento. Y de repente, ya estamos contratando HBO para ver esta serie.

Woody Harrelson para mí siempre ha sido un camarero de Cheers que ha sabido explotar su rol violento de Natural Born Killers y ha sido estandarte del típico gringo loco, violento y ebrio hasta la fecha.

La última serie de la que hablaré es Marcella (2016). Una ex detective que, tras morir su hija y ser abandonada por su marido, decide regresar a su rango policial cuando le solicitan asesoría acerca de la búsqueda de un asesino serial, caso que ella llevaba años atrás y el cual comienza a matar nuevamente.

La detective flaquea constantemente entre sus emociones y tiene pass out que aun no se esclarecen, pero que nutren de suspenso a cada capítulo.

Una sola temporada ha transcurrido de esta serie y comienza a crear fama mundial gracias a dos factores elementales: su creador, el sueco Hans Rosenfeldt, cuyos textos para tv anteriores han sido bien recibidos en la televisión de paga, gracias a su serie Bron/Broen con su remake The Bridge, de versión libre, en Estados Unidos, y sobre todo a la mercadotecnia de Netflix.

Ojalá en México y Latinoamericana la violencia fuera ficción. La realidad es que la violencia y los homicidios suceden día con día, creando victimarios que son alabados en series de Narcos y olvidando seres que han muerto de manera atroz, cruel, despiadada y perversa, dejando un vacío en quienes les amaban. Y algunos elementos de la seguridad policial hacen su lema personal en donde el crimen les paga.

 

Foto: Archivo Eme de Mujer

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