Estas son las habilidades que determinaran la vida de tu hijo

Existe una serie de habilidades sociales y emocionales como optimismo, iniciativa, perseverancia, visión y capacidad analítica, conocidas como soft skills, que son actualmente demandadas en el mercado laboral, por estar relacionadas con la facilidad para la interacción y el cumplimiento de metas. De acuerdo con tendencias mundiales, la preferencia por estas competencias, continuará en los próximos años.

La red social LinkedIn, dio a conocer en su Reporte Global de Tendencias de Talento 2019, que las habilidades o competencias blandas son actualmente consideradas igual de importantes que las habilidades técnicas al momento de seleccionar un candidato para determinado puesto laboral. Pero ¿qué son las habilidades y competencias blandas y cómo es posible desarrollarlas desde la primera infancia?

Patricia de la Fuente, directora general de Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil (SEDI), menciona que estas competencias se desarrollan en los primeros seis años de vida y son clave para desenvolverse en el ámbito académico en una primera etapa y en el entorno laboral después. Se refiere a la habilidad con la que nos relacionamos y comunicamos con los demás mediante la empatía, el trabajo en equipo y colaborativo, actitudes propositivas, de iniciativa, resolución de problemas, comunicación asertiva, entre otras.

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La especialista nos comparte una lista de las llamadas habilidades blandas o soft skills, las cuales corresponden a los siguientes conceptos:

ü curiosidad e imaginación,

ü capacidad analítica para poder resolver problemas,

ü comunicación oral y escrita efectivas o asertivas,

ü visión,

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ü empatía y conciencia global,

ü autorregulación,

ü pasión y perseverancia,

ü adaptabilidad ante los cambios,

ü esperanza y optimismo,

ü iniciativa y espíritu emprendedor,

ü resiliencia y

ü el trabajo colaborativo.

Patricia de la Fuente explica que dichas habilidades promueven y sustentan a su vez las competencias cognitivas, relacionadas con el conocimiento académico o enciclopédico y que son también conocidas como competencias duras tales como: lenguaje y comunicación, atención al cuerpo y la salud, cuidado del medio ambiente, apreciación y expresión artísticas, habilidades digitales, pensamiento lógico y matemático y exploración y conocimiento del mundo.

¿Cómo fomentarlas desde los primeros años de vida?

· Procurarles ambientes de seguridad y bienestar, con respeto a las diferencias. Generar un clima de empatía y comprensión, donde exista interés por cada persona, de forma que los niños vivan un clima de verdadero interés por el bien común respetando y apreciando las diferencias individuales.

· Promover actividades donde el juego y el trabajo colaborativo sean la base de su estructura. Cuando los niños son invitados a colaborar en trabajos comunes, es posible incentivar su capacidad de organización, descubrir sus capacidades, apreciar las capacidades de otros y plantearse metas de común acuerdo.

· Fomentar consistentemente su curiosidad y creatividad. Promover el juego libre a través de actividades artísticas y de libre expresión, donde los niños desarrollen sus gustos y sus preferencias y experimenten su libre albedrío. Además, es importante que los adultos reconozcan y valoren ideas y propuestas que los niños generan.

· Enseñarles con el ejemplo. Los adultos debemos promover con el ejemplo, esas actitudes como la empatía y la colaboración que queremos que los niños pongan en práctica en sus relaciones con los demás. Recordemos que, del comportamiento de los papás dependerá en gran medida el comportamiento de los niños.

· Hacerlos partícipes de la resolución de conflictos o problemáticas comunes. Buscar soluciones a los problemas no sólo les dará mayor seguridad a los niños sino también incrementará su autoestima, por lo que es importante invitarlos a la reflexión y al análisis mediante su intervención en la toma de decisiones.

· Promover actividades de identificación y autorregulación de emociones. Verbalizar cada una de las emociones de forma que el niño las pueda reconocer y etiquetar, identificando qué factores las produjeron y a su vez buscar con ellos las mejores estrategias para actuar apropiadamente para no reaccionar de forma impulsiva.

Un buen repertorio socioemocional siempre será una buena carta de presentación que abrirá puertas en cualquier ámbito.

 

Fotos: Archivo Eme de Mujer

Escrito por
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