Esto es lo que significa el “moco verde” en la temporada de frío

 

Adivinanza de temporada: ¿en qué se parecen el catarro, la tos, las infecciones en la nariz, la bronquitis y la influenza? En que todos estos cuadros, en mayor o menor medida, nos ponen a batallar con el moco. Pero también en que, por más verde que sea este moco, ninguno de ellos se soluciona de primera instancia, con la toma de antibióticos, porque más del 90% son de origen viral.

Por increíble que parezca, todavía muchas personas asocian el color de esta secreción —en ellas o en sus hijos— con la gravedad de estas enfermedades. Y hasta lo usa como argumento para pedirle al médico que les recete este tipo de medicamentos.

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El moco es un mecanismo de defensa que se encarga de atrapar microorganismos potencialmente dañinos que pudieran entrar a nuestro cuerpo. En el curso de un catarro, por ejemplo, al principio es claro y luego se puede ir haciendo más espeso y amarillento o verdoso. Lo cual no es evidencia de la gravedad o el origen de la infección, sino de que nuestro sistema de defensas ya está en acción”, detalla.

Por lo que, más allá del color del moco, estas son algunas recomendaciones útiles para hacer frente a los padecimientos que nos amenazan en esta temporada de otoño-invierno:

Más vale prevenir

Lavarse bien las manos y cubrir tos y estornudos con el antebrazo para evitar contagios.

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Mantener limpias las superficies en casa, escuela u oficina

Tener actualizadas las vacunas de la temporada (como la de la influenza y el neumococo)

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Ante el malestar, que no cunda el pánico

Comer sanamente, hidratarse adecuadamente y descansar son medidas efectivas contra los cuadros de esta temporada, que deben ceder en par de días y hasta una semana sin medicamento

Trabajar desde casa en caso de estar enfermo para evitar contagios

Consultar al médico en caso de que persistan las molestias

A cumplir con el tratamiento (en caso de infecciones bacterianas)

Es probable que si la infección dura más de una semana y los síntomas empeoran, te hayas sobre infectado con una bacteria y debas acudir al médico.

Tomar los antibióticos tal cual indicó el doctor: dosis indicadas y tratamientos completos (aunque sientas mejoría de los síntomas a los pocos días de tomar el tratamiento).

No retomar antibióticos sobrantes recetados en ocasiones anteriores, ni mucho menos indicárselos a otras personas.

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Acompañar todo antibiótico con un probiótico: en especial, el probiótico de origen natural desarrollado a base de la levadura Saccharomyces boulardii CNCM I-745 ha demostrado ser muy efectivo para prevenir y controlar la diarrea asociada a antibióticos, tanto en niños como en adultos

Se tiene la creencia de que estas diarreas son consecuencia del paso de la infección respiratoria al sistema digestivo. Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, suelen ser producto de la disbiosis, que es el desequilibrio provocado por los antibióticos en la microbiota intestinal, la comunidad de bacterias alojadas en nuestro colon que confieren beneficios a nuestro organismo, y que se ven afectadas por el efecto de las medicinas que no las distinguen de las bacterias patógenas contra las que son indicados.

Los probióticos a base de levadura se pueden tomar en conjunto con los antibióticos pues, a diferencia de los probióticos bacterianos, las levaduras NO se mueren con los antibióticos y sí ayudan a prevenir el desequilibrio de la microbiota intestinal.

Fotos: Archivo Eme de Mujer

Escrito por
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