¿Por qué las cabras se van al monte?

Ante el cuestionamiento de cuál es su número telefónico, cada vez es más común escuchar a las personas responder: No me lo sé. Y entre risas justificarse con la frase: Es que, como no me hablo a mi mismo..

El olvido no es cuestión de risa. O acaso ¿ya se nos olvidó?

La tecnología es corresponsable de volvernos flojos, no desmemoriados.

Todo comenzó como algo habitual. Primero fueron las llaves: ¿dónde están las pinches llaves?

La mercadotecnia, que está al tanto de nuestras necesidades, creó un aparato que, al silbarle o aplaudir, emitía una melodía para saber dónde estaban.

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Pero fue insuficiente ya que se nos olvidaba cambiarle las pilas. Así que las llaves volvieron a desaparecer.

Y uno a uno los artilugios tecnológicos nos hicieron flojos. Y el cerebro comenzó a tener cortos circuitos por todo y comenzamos a justificarnos.

Las preguntas fulminaban nuestro día a día: ¿dónde lo deje? ¿Dónde lo vi? ¿Dónde fue? ¿Viste eso? ¿Recuerdas lo que dijo fulano…? ¿enviaste el mail? Y la respuesta siempre fue la misma: No sé! Acompañado algunas veces con un si supiera, no lo estaría buscando.

Olvidamos también a los adverbios sí o no. Y usamos el NO SÉ cómo comodín para eximir las culpas.

Somos flojos, y es patético quien lo niegue.

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Priorizamos otras cosas antes que la mente. Ejercitamos las piernas, nalgas, busto, brazos, y omitimos a la mente.

Al no recordar algo, es común oír frases como: ya está ruco, el abuelo no se acuerda de nada, se le fueron las cabras al monte.

Sin embargo, los desmemoriados son cada vez más jóvenes. Y la cabra no sólo se les fue al monte, quizá ya no les importó. Quizá tiene chip y se le puede rastrear con GPS. Y si no, ¿en realidad la necesitaba?

Es común que olvidemos algo, y peor es que no lo recordemos. O que nos dé la impresión de un recuerdo, que no queda claro si es tuyo, te lo implantaron, o se está generando. Nada extremo como la película, El Origen, de Christopher Nolan.

Algunos expertos indican que el Deja vu es un ejercicio del cerebro que busca activarlo.

Un tip que los Neurólogos brindan para ejercitar la mente, además de rompecabezas, laberintos, memoramas, etc., es ordenar tu alrededor, como tomar una fotografía para recordar cada uno de los actos que te llevaron hasta lo que borraste temporalmente.

Y encontrarás lo que has perdido. Algo así como seguir un camino de migajas de pan estilo Hansel y Gretel.

Así que comienza con pequeñas tareas, sopa de letras, laberintos, memoramas.

Olfatea, ¡sí! El olfato reactiva la memoria.

Uno de los ejercicios básicos en gastronomía implica que pruebes y huelas las especias, ya sea canela, romero, tomillo,jengibre, etc. Así cuando pienses en algo para sazonar, el cerebro recordará lo ideal para tu roast beef!

Sé tu propio GPS, verifica tu ruta, así podrás prever contratiempos.

Recuerda que una sana alimentación ayudará a que el organismo reaccione rápido y eficaz.

Foto: Archivo Eme de Mujer

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Escrito por
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