Los problemas del vibrador

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Tener un vibrador es maravilloso; además de que es buena compañía, puede utilizarse para aumentar el placer entre pareja. Y aunque tu novio de baterías sea la bomba, apoyarse en él para llegar al orgasmo puede tener sus desventajas. Y todas hemos pasado por ellas.

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  • Comprar el primero da miedo: Ya sea que lo hayas comprado con tus amigas cuando tenías 18, o lo pediste en línea, comprar un juguete sexual puede ser emocionante y aterrador. ¿La cajera te va a juzgar? ¿En realidad vale la pena mil pesos? Obviamente ambos son riesgos que VALEN la pena.
  • Tu amiga pasa de visita y dejaste el vibrador a plena vista: ¿A quién no le gusta intentarlo en la sala? Pero cuando te das cuenta que dejaste la evidencia de tu último orgasmo en plena vista, te sentirás súper avergonzada. ¿Qué deberías hacer, decir un chiste? Igual y tu amiga no lo notó… o tal vez deberían dejarlo pasar como si nada.
  • Se le acabó la batería en media sesión: Estás ahí, a nada de llegar al orgasmo, y se le acaba la pila. ¿Y ahora? ¿Usas tus manos? No es lo mismo. Game over.
  • Tu vibrador es mejor que el chico con el que sales: Es que no te entiende tan bien como tu novio con baterías. Y aunque el vibrador te quite un poco de sensibilidad ahí abajo, hay muchos hombres que son malísimos en la cama.
  • El ruido no te deja concentrarte: Zzzzzz, Zzzzzz, ZZZZZZZZ. Si es tu primera vez, seguro el ruido no te permitirá concentrarte. Y si nada más quieres un orgasmo para relajarte, te costará imaginar algo más excitante.
  • Tan sólo pensar en él te excita: Sabes que estás enamorada de tu vibrador cuando lo prendes y sientes algo AHÍ abajo.
  • Tu galán se sacará de onda cuando insistas en usarlo durante el sexo: ¿Qué? Hay suficiente espacio para los 2 a la hora de hacer el amor. Y digo, compartir es parte indispensable de una relación, ¿cierto? (Aunque cuidado con la higiene)
  • Te estresa lo ruidoso que es: Ya sea que lo quieras usar en el baño mientras tu galán ve el futbol, o lo compraste mientras vivías con tus padres, no podrás resistirte a pensar si el vibrador es tan ruidoso como tú lo escuchas. Yo podría decirte que no, pero si sí, cierra la puerta con llave.
  • El problema de tener que comprar otro: Después de las noches de insomnio y muchos orgasmos, llega ese momento devastador en que tu vibrador ya no puede satisfacerte más y necesita un reemplazo. Jamás olvidarás los recuerdos que viviste con él, pero es hora de seguir adelante.

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Foto: Archivo Eme de Mujer

Puedes encontrarme en Twitter como @AndyBouchot 😉

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Escrito por
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