“Nace una estrella,” un remake brillante

Con la súperestrella del pop Lady Gaga como su musa, el legendario director de fotografía Matthew Libatique detrás de la cámara, y una muy apreciada y linda historia de amor con qué trabajar, las cartas se apilan a favor del protagonista/coautor/director Bradley Cooper para su debut como director.

A sus cuarentaitantos años, Jackson Maine (Bradley Cooper) es una leyenda de la música que llena estadios en sus conciertos. Pero la música ya no lo llena, si es que alguna vez lo hizo; y al momento en que termina cada show, regresa a su coche en soledad, donde una botella de alcohol lo espera para callar todo lo demás.

¿Te suena familiar? Por supuesto; ésta es la 4ta versión de “Nace una Estrella,” el refrito romántico y trágico que TANTO nos fascina. Es un típico romance de película que se ve y se siente como un filme independiente, todo en servicio de la expresión del amor “real”.

Cuando se acaba su botella de alcohol, Jackson entra a un bar y conoce a la joven que lo hará creer en la vida de nuevo: Ally (Lady Gaga), una atrevida camarera de medio tiempo con un par de guantes sanitarios en el bolsillo y una canción en su corazón. Jackson está encantado con ella; Ally se muestra halagada y confundida. A la mañana siguiente, al menos uno de los 2 se habrá enamorado un poco del otro.

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Como cualquier historia de amor con una celebridad, Jackson automáticamente se enamora de Ally pues es la única mujer en el mundo que lo trata por lo que es: un borracho. Es claro que Ally representa la única esperanza que Jackson ha tenido en años. Y la verdadera tragedia recae entre el nacimiento de esa esperanza y su lenta muerta mientras la carrera de Jackson lo lleva al fondo de una botella, y la de Ally despega sin un alto aparente.

“Nace una estrella” es una candidata obvia al Oscar para Mejor Película, actriz y actor. Desagarradora y vulnerable, Gaga demuestra que es una actriz tan poderosa, como cantante. Por su parte, Cooper entrega su mejor actuación como un artista vulnerable, alcohólico y defectuoso. Además, si bien Gaga es obviamente una gran cantante, la voz de Cooper fue una revelación.

Aunque la “estrella” del título se refiere indudablemente a Gaga, la estrella del filme es Bradley Cooper. Es asombrosa la interpretación que realiza de un hombre paralizado por un trauma emocional de por vida: la muerte de su madre, la adicción de su padre y la condición auditiva que ha tenido desde su nacimiento. El dolor es claro y está presente detrás de sus ojos, desde el primer momento en que toma un trago de su botella, hasta que inclina su cuello para ponerse su sombrero de vaquero.

Es una película para quienes no vieron las anteriores, para quienes amaron las anteriores, y para quienes quieren ver algo original, pero emotivo. Es un filme que toma en serio a sus personajes, sus pasiones y patologías, sus adicciones y sus ambiciones. Y en una época en la que Mamma Mia y The Greatest Showman pasan a ser éxitos musicales, es un recordatorio emocionante de lo que puede llegar a ser el género.

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“Nace una Estrella” será un remake con un reparto complicado de aceptar, pero Cooper y Gaga hacen que el contenido se sienta fresco, urgente y lleno de alma. Y ni hablemos del soundtrack, que además de emotivo, es una verdadera joya. Ya está en Spotify, se los recomiendo muchísimo 😉

Por: Andy Bouchot

Foto: Archivo Eme de Mujer

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