Omnis mundus jocundetur, que ya llegó diciembre

Ha iniciado diciembre. El mes más pomposo y dadivoso que la mercadotecnia ha implementado desde hace varias décadas.

Atrás quedaron los festejos de la liturgia que celebran el nacimiento del Niño Jesús.

Ahora  los festejos son planeados por la mayoría de la gente que no sigue ninguna religión, ateos preocupados porque no falte alcohol, comida, regalos y el quedar bien para con los demás. Preocupados por el cómo me veo y lo mal que se ven los otros!

¡Es tiempo de dar y regalar! En todos lados la parafernalia de comprar felicidad logra su objetivo y gastamos sin medida.

Una familia de cuatro integrantes suele gastar lo equivalente a un mes de sueldo mínimo $2192 mxn,  en una sola noche.

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Esta supuesta necesidad  materialista empieza desde los días previos a que termine noviembre y continúa hasta la primera semana de enero.

¿Cómo es posible que nos sometan a una serie de obligaciones mercantiles,  rígidas y estructuradas sobre lo que debemos o no hacer en estos días?  Y a quien no lo haga, se le acuse de amargado.

Cuando en realidad en diciembre, y los demás meses del año, debemos ser empáticos y solidarios con la gente que nos rodea.

Debemos servir y servirnos a nosotros mismos.

Por qué es tan difícil hacerlo?

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Escrito por
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