Química, la ciencia que se aprende jugando

Durante la niñez muchos sueñan con convertirse en científicos y hacer miles de experimentos en un laboratorio, incluso algunos disfrutan vestirse con batas blancas, pero la falta de apoyo, interés y seguimiento suelen truncar esos deseos.

Actualmente, las escuelas promueven el aprendizaje activo con experimentos científicos que permiten desarrollar las clases de una forma más práctica y atractiva, además, estudios como el presentado por la investigadora Alison Gopkin de la Universidad de California en Estados Unidos, sostienen que los niños al realizar algún tipo de experimento incrementan sus habilidades cognitivas, ya que cuando se aprende en primera persona lo hacen mejor y más rápido que si lo explicaran.

Crayola Toys nos cuenta sobre algunos beneficios para las niñas y los niños que sueñan con dedicarse a la ciencia:

– Generan curiosidad por la ciencia y la investigación.

– Promueven la reflexión tras la realización del experimento, su pensamiento se vuelve más racional y analítico.

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– Se fomenta la creatividad y la imaginación.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), indica que México tiene el 0.6% de 7,8 millones de científicos en el mundo, por lo que entonces por cada millón de mexicanos solo 400 de ellos se desenvuelven dentro de la ciencia.

Sin embargo, un caso de éxito reciente es el del mexicano Víctor Reynoso Martinez, un joven estudiante de tan sólo 17 años, quien al observar el proceso de fertilización de su comunidad, decidió investigar para crear una alternativa libre de plaguicidas, desechos industriales y otras sustancias que podrían representar un riesgo para la salud de su comunidad.

Gracias a esto, creó una pastilla fertilizante hecha a base de orina humana, esto evita que las personas se intoxiquen al consumir alimentos regados con químicos, además de ser mucho más barata que otros productos.

Reynoso ha expresado que su interés por la química viene desde que era pequeño ya que además de que sus padres son químicos, la mayor parte del tiempo jugaba con hacer experimentos bajo la supervisión de ellos.

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Un juego de química como Color Chemistry de Crayola Toys con la tendencia STEAM, puede resultar fascinante para los niños, con el que podrán realizar hasta 50 divertidos experimentos como la creación de su propio slime, una lámpara de lava, un tornado dentro de una botella, hacer explotar su propio volcán, entre otros.

La importancia de un juguete como Color Chemistry es que podrán satisfacer la curiosidad de los pequeños teniendo horas y horas de juego, a la par de desarrollar su pensamiento científico y su capacidad de observación, tal vez podamos contribuir a la formación del próximo Louis Pasteur o una Marie Curie.

Con Crayola Toys podrás encontrar el laboratorio más seguro y sobre todo con materiales no tóxicos, para hacer sentir a tus hijos o sobrinos como todo un científico. Crear es crecer y cuando se hace jugando es mucho más divertido.

Foto: Archivo Eme de Mujer