“Tabula Rasa”, o borrón y cuenta nueva

Tabula Rasa. John Locke, filósofo inglés que sentó las bases de la concepción mecanicista del ser humano, concebía a éste como una entidad que llega a la existencia sin nada en la mente, una tabula rasa en la que no hay nada escrito.

Creía que los conocimientos se construyen como proyecciones mentales. Las experiencias hacen que en nuestra mente quede una copia de aquello que captan nuestros sentidos y, con el paso del tiempo, aprendemos a detectar patrones en esas copias que quedan en nuestra mente, lo cual hace que aparezcan los conceptos.

A su vez, estos conceptos se van combinando entre sí y, a partir de este proceso, generan conceptos más complejos y difíciles de entender en un principio.

La vida adulta se rige por este último grupo de conceptos, los cuales definen una forma de intelecto superior.

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¡Chuletas!, exclamarían los panameños.  Es verdad, ni siquiera logro procesar lo que he querido decir en el párrafo anterior, me he vuelto una chimoltrufia al escribir.

En el proceso de teclear en una maquina mecánica no hay vuelta atrás, el párrafo anterior ya existe y no pienso reiniciar. Hay que ser ecológicos. ¡Bah!

Ya he contado que soy adicta a las series de @NetflixLAT y mi adicción ha quedado satisfecha, una vez más. La culpable de mi placer es la serie belga Tabula Rasa, un thriller psicológico, intrigante y sombrío, que me atrapó en un día nublado, agripada y cansada. No es cierto, pierdo el tiempo justificando mi flojera, apatía y ganas de no hacer absolutamente N A D A.


Pero, para los que vieron la película Memento, de Christopher Nolan, no les parecerá novedoso el argumento: Una joven con amnesia es la principal sospechosa de la desaparición de un hombre, pero no recuerda nada, debido a las secuelas de un accidente anterior que le dejó una amnesia anterógrada y debe recuperar su memoria para localizar al extraviado y comprobar que ella es inocente, debido  a que fue la última persona que estuvo con el susodicho en cuestión.

Igual que en otros textos, no revelaré mucho para no causar enojos o desencantos. Esos me los hacen saber aunque no escriba nada desde hace un buen rato.

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Como en el cuento de Hansel y Grettel, la serie va titulando sus capítulos con pequeñas frases o palabras para inquietar al espectador. Hay que tomar nota de todo.

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Otro recurso para atraparnos es el tiempo, aunque te va guiando en las escenas, con líneas como, hace una semana, dos semanas antes, una semana antes, etcétera, no es del todo certero. ¿En realidad lo que pasó una o dos semanas antes fue real o una distorsión de lo que ella cree ocurrió?

La ventaja de la serie es que mantiene a su personaje dañado por la amnesia anterógrada, y este trastorno neurológico, que se produce en algunas partes del cerebro dedicadas a la memoria, ocasiona que el sujeto afectado no guarde la memoria a largo plazo.

Por ello, lo sucedido antes del accidente sí lo recuerda, y lo que ocurre en el presente, al no poder retenerlo en la memoria, le ocasiona que la memoria verbal y simbólica se alteren, creando alucinaciones.  Puntos importantes para que el espectador siga dilucidando si ella es culpable o no.

Ademas, rodea a la mujer, de personajes notables, como una madre castrante, como lo han sido todas en algún momento; de un esposo dócil, cosa rara; de una hermana “rencorosa” y “envidiosa”, como todas; un padre con Alzheimer, y de un cuñado colaborador y amable como pocos.

Diría Pompín Iglesias: ¡Que bonita familia! Y si a eso le sumamos un detective angustiado, un extraviado y “V”… Puff!  La serie trastorna, emociona, inquieta y angustia con los brincos temporales, atrás, adelante, realidad o sueño, sobrenatural o resultado de alguna contraindicación de un medicamento.

Todo, alucina, desconcierta, envuelve y frustra al espectador durante nueve capítulos de casi 1 hora cada uno, entre imágenes perturbadoras, ritmos narrativos lentos, nos vamos sintiendo desconfiados y temerosos. Y cuando todo parece acabar de manera lógica, benevolente y “feliz”, la verdad vuelve a desatar iras, envidias y muerte.

Así que después de 9 horas prendada de la plasma, la adicción logró su meta, mi aprendizaje por condicionamiento, !Éxtasis! Véanla!

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Escrito por
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