‘Viviendo con el Enemigo,’ un romance peligroso

Aunque parece una película romántica, ‘Viviendo con el Enemigo’ es más sobre la pérdida y el dolor, que el romance y la pasión. Situada después de la Segunda Guerra mundial, la película retrata el doloroso proceso del establecimiento de la paz y la recuperación después de una época llena de trauma y devastación intensa.

5 meses después de la Victoria de los Aliados, Rachel (Keira Knightley) baja de un tren en Hamburgo para reunirse con su esposo que no ha visto en años. Debería ser un momento mágico y nostálgico, pero su esposo, el Coronel Lewis Morgan (Jason Clarke) se ha vuelto un extraño para ella.

La pareja perdió un hijo por los bombardeos nazis en Londres y son incapaces de reencontrar su conexión de pareja tras la pérdida. Rachel odia a los nazis, pero su marido ha tenido que ver la otra cara de la moneda. “Lanzamos más bombas en Hamburgo en un fin de semana, que las que cayeron en Londres en toda la guerra,” le dice.

Los británicos han confiscado una mansión para que la pareja tenga donde vivir, mientras que su dueño original, un arquitecto llamado Stefan Lubert (Alexander Skarsgard) es desplazado al ático con su hija adolescente Freda (Flora Thiemann).

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Una cosa es segura: todos los que viven ahí no son felices y Skarsgard es demasiado atractivo para la pantalla, así que Rachel y Stefan empiezan a desarrollar una tensión romántica y sexual, tan intensa e irresistible como una tormenta. 

Basada en el libro de Rhidian Brook, la adaptación ha tenido que cambiar giros argumentales obvios, para darle suficiente espacio a las emociones de cada personaje. Rachel no sabe sin confiar en la promesa de un nuevo amor. Stefan sufre la pérdida de su esposa y de su hogar, mientras que su hija aprende a lidiar con la llegada de los invasores.

‘Viviendo con el Enemigo’ funciona mejor cuando miramos a las personas que se han quedado atrás para recoger las piezas de una Alemania que quedó rota después de la devastación. La pérdida de los miembros de cada personaje resuena en cada habitación vacía y estas emociones complicadas trabajan juntas para hacer que el desenlace se sienta genuino.

Aunque la película juega con elementos de suspenso, vida y muerte en una ciudad al borde del caos, estos juegan un papel secundario ante la relación romántico-afectiva entre los 3 protagonistas. A pesar de sus sólidos valores de producción y edición, la película se pierde ante el romance de Knightley y Skarsgard. Ambos, por supuesto, son increíblemente atractivos para el público, pero son sus actuaciones las que se roban el show.

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Por: Andy Bouchot

Foto: Archivo Eme de Mujer

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