1 de cada 4 mexicanos duerme mal (y lo calla)

Dormir bien es una condición necesaria para mantener la salud física y mental. En México, 1 de cada 4 personas duerme mal, ya sea por insomnio, apnea del sueño, ronquidos o la privación del dormir, trastornos provocados principalmente por el estilo de vida tan agitado de nuestros días y el mayor uso de dispositivos móviles. “Las personas no comentan estas situaciones al médico, este no pregunta sobre cómo duermen sus pacientes y las autoridades no le dan la importancia necesaria. Son un problema de salud pública que pasa de noche para todos”, señala la doctora Margarita Reyes Zúñiga, psiquiatra y presidente de la Academia Mexicana de Medicina del Dormir A.C., en el marco del Día Mundial del Sueño, que se conmemora cada año a nivel mundial el viernes previo a primavera, este año es el 15 de marzo, y tiene como lema: “Sueño saludable, envejecimiento saludable”.

El sueño adecuado es tan necesario para la vida saludable como la alimentación y el ejercicio. Cada año que transcurre se suman más estudios médicos que indican que la calidad y cantidad de sueño apropiadas influyen en el óptimo funcionamiento del sistema inmunológico, cardiovascular, metabólico y del sistema nervioso central, afirma la doctora Yadira Rodríguez, neumóloga de la Academia Mexicana de Medicina del Dormir A.C. y agrega: “Es muy importante identificar al sueño como un estado necesario para mantener la salud y no solo como un tiempo de descanso o incluso hay quien lo considera una pérdida de tiempo. La pérdida de horas de sueño es una pérdida de salud a largo plazo”.

Las consecuencias de dormir poco son visibles en muchos ámbitos de la vida, por ejemplo, fallas en la memoria, déficit de atención, hipertensión arterial, deterioro cognoscitivo, obesidad, accidentes automovilísticos, eventos cardiovasculares (la primera causa de muerte en nuestro país), cáncer, enfermedades infecciosas y hasta muerte prematura.

Tan solo el insomnio es un trastorno del sueño que consiste en la dificultad para conciliar el sueño, para mantenerlo, debido a múltiples despertares o bien despertarse de manera anticipada, lo que afecta el desempeño físico, social o laboral.  Se clasifica en transitorio, es decir 3 días a la semana; corta duración o agudo, una a 4 semanas; y crónico, por más de cuatro semanas.

La prevalencia del insomnio en México es de 36.9%, es decir, 1 de cada 4 personas, de ellos, únicamente la mitad lo comenta a su médico en un servicio de atención primaria; y de este 50% que lo identifica, solo 5% recibe tratamiento.  Las mujeres son quienes más lo padecen, en una proporción de casi 2 a 1.

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En adolescentes está asociado con el incremento en el riesgo de suicidio y de conductas autolesivas; también es factor de riesgo para depresión. En la población económicamente activa, se estima que el 30% duerme poco y mal, de acuerdo con ENSANUT 2016, es decir uno de cada tres. Es una población que es sometida al estrés por el trabajo o por el estudio y por las condiciones económicas.

En la vejez, el insomnio es una de las quejas más frecuentes, en muchas ocasiones está asociada a alteraciones del estado de ánimo, síntomas físicos como tos o dolor; otra causa frecuente del insomnio en este grupo de edad es el consumo de algunos medicamentos. Se ha observado que los adultos que realizan actividad física y mantienen un horario de sueño regular logran tener un mejor envejecimiento que quienes no lo hacen. “Dormir bien en la tercera edad nos retrasa el efecto del envejecimiento hasta por 10 años, comparado con el grupo que duerme menor tiempo”, comenta la doctora Reyes, también especialista en trastornos del sueño de la Clínica del Sueño del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

Para ayudar a la población a combatir el insomnio, el laboratorio mexicano Psicofarma, presenta una nueva marca (y además 100% mexicana) del medicamento de mayor prescripción en el mundo, molécula de primera línea para tratar este padecimiento. De acuerdo con Agustín Osorio, gerente médico del laboratorio. “Este medicamento está Indicado para el tratamiento del insomnio transitorio, ocasional o crónico al incrementar la concentración y estado de alerta diurnos, no provoca insomnio de rebote tras su descontinuación. Tiene un rápido inicio de acción, es efectivo y bien tolerado, incluyendo adultos mayores. Además, presenta mínimos efectos sobre la cognición o el desempeño psicomotor”.

Otro trastorno de alta prevalencia en adultos mayores es la apnea obstructiva del sueño, asociada con riesgo cardiovascular incrementado y con deterioro cognitivo. Uno de los síntomas más comunes es el ronquido, el cual se asocia con “dormir profundo”. Nada más erróneo. “Es importante mantenernos lo más cercano al peso ideal, evitar el consumo de alcohol o sedantes porque agravan la apnea, y sobre todo buscar la valoración de un especialista”, comenta la doctora Reyes.

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En la Ciudad de México hasta 38% (1 de cada 4) de la población duerme menos de 7 horas por noche, esto se conoce como privación de sueño, un factor de riesgo para obesidad que tampoco se identifica como un algo nocivo. De acuerdo con el grupo de edad, se deben dormir determinadas horas, de lo contrario se presenta irritabilidad, ansiedad, aumento del apetito, somnolencia, dificultad en la atención, concentración y memoria, se presenta la gripe con mayor frecuencia, las vacunas no tienen la misma eficacia, además se incrementa el riesgo de accidentes automovilísticos y disminuye la productividad laboral.

“La privación de sueño es un mal de nuestro siglo, el crecimiento poblacional en las grandes ciudades, los tiempos de traslado tan largos, los horarios laborales y escolares, el uso de dispositivos electrónicos a toda hora y en todo lugar, han venido a desplazar nuestras horas de sueño; pero privarnos de sueño es alimentar al monstruo de la enfermedad. Hay estudios que demuestran que entre las 20:00 horas y las 6:00 es cuando más mensajes de texto envían los adolescentes”, finaliza la doctora Reyes Zúñiga.

En el marco del Día Mundial del Sueño, los especialistas coincidieron que para contrarrestar estos trastornos es necesario tener un horario de sueño regular, realizar ejercicio, limitar el uso de dispositivos electrónicos cercano a la hora de ir a dormir, tomar una cena ligera al menos 3 horas antes de ir a dormir. También es importante consultar a un especialista, por ejemplo, si el insomnio se presenta al menos tres veces a la semana y persiste por más de tres semanas, Y lo más importante, no automedicarse.

Foto: Archivo Eme de Mujer

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