Mitos y realidades sobre el uso del tampón

Todas deseamos sentirnos seguras en esos días del mes y usar tampones en muchas ocasiones son la opoción, sin contar que pueden salvarte el verano aunque esta protección suele estar rodeados de mitos, muchos de ellos infundados.

¿Dolerá al ponérmelo? ¿Perderé mi virginidad? ¿Qué tamaño me conviene? ¿Es más difícil introducirlo o sacarlo? Estas son las preguntas que todas nos hacemos cuando pensamos en la posibilidad de usar tampón. Pero tranquila que después de leer esta nota tu vida cambiará este verano.

Primero revisemos sus ventajas. Una de las principales es su “invisibilidad”, pues al fijarse en el interior de la cavidad vaginal, nadie puede sospechar que estás en tus días. Además de ponerte ropa ajustada, no tendrás que perderte las invitaciones para un fin de semana en la playa o el club. Podrás nadar, correr, montar bicicleta o caballo, entre otras actividades, con toda libertad.

Otra ventaja es controlar mejor el flujo menstrual. Durante esta parte del ciclo femenino la sangre tiende a depositarse en el fondo de la vagina y puede salir en forma de coágulo cuando cambias repentinamente de posición, pujas o estornudas. Esto puede sobrepasar la capacidad absorbente de la toalla higiénica y tomarte desprevenida. Con el tampón eso no sucede.

Si el dispositivo está bien colocado, retendrá el flujo proveniente del endometrio, y reducirá en un día la duración del ciclo menstrual ¿Cómo? Al absorber el flujo menstrual dentro de la vagina, este deja de recorrer el canal vaginal hacia el exterior. Ese recorrido demora casi un día, explica la doctora Maribel Dextre.

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Para aprovechar las ventajas del tampón es preciso colocarlo correctamente y retirarlo cada 4 horas. Nunca debes dejártelo dentro más de 8 horas y solo debes usarlo durante la menstruación. Tampoco lo uses en la noche al dormir. Lo mejor es usar una toalla higiénica, nos comentó el doctor Giovanni Casafranca.

Sigue estas indicaciones y evitarás el riesgo de presentar el llamado síndrome de shock tóxico (SST).¿Qué lo provoca? Pues las toxinas producidas por la bacteria Straphylococcus aureus. Esta bacteria que vive también en la vagina, se multiplica si encuentra condiciones ideales, como puede ser un tampón con más de 8 horas en el cuerpo.

El SST se asocia con los tampones desde los años 70, cuando aparecieron los modelos de alta absorción que a decir de los fabricantes se podían dejar en la vagina por más de 24 horas. Entonces confirmaron que la mayoría de usuarias presentaban SST. ¿Cuáles son los síntomas? Fiebre, náuseas, vómitos, rush, entre otros.

Por eso es importante seleccionar adecuadamente el tipo de tampón. Antes de comprar 1 por primera vez, acude al ginecólogo para que descarte infecciones vaginales o flujos abundantes. Si los tienes, será mejor seguir con las toallas higiénicas.

La revisión ginecológica proporcionará otro dato importante para seleccionar el tamaño del tampón: la profundidad del canal vaginal. El médico te recomendará el tipo de producto que más te conviene. Los tampones vienen generalmente en 3 tamaños, cada uno con una diferente capacidad de absorción.

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Si ya tienes hijos, la evaluación confirmará si presentas prolapso y el grado del mismo. Si es severo no podrás usar tampones porque no podrán ajustarse al diámetro del canal vaginal. Esto permitirá la pérdida de flujo menstrual y el paso de agua desde el exterior (en caso te pongas a nadar, por ejemplo).

Si eres adolescente, con la evaluación ginecológica podrás saber si la apertura de tu himen es circular y de no serlo, será muy difícil que puedas introducir el tampón. En ese caso solo podrás usar toallas sanitarias.

¿Temes perder la virginidad? Deja de lado esta creencia infundada. Recuerda que eres virgen mientras no hayas tenido relaciones sexuales. El himen no está sellado totalmente y presenta una pequeña abertura para permitir el paso de flujos vaginales y el sagrado de la menstruación. Por allí también ingresa el tampón siempre que esa abertura sea circular.

Si es tu primera vez usa un tampón con aplicador y lubricante. Si esto no es suficiente usa un lubricante de base acuosa. Los ginecólogos aconsejan no usar vaselina porque afecta la capacidad de absorción del tampón.Si en el intento de colocar el tampón, este cae al suelo debes desecharlo y utilizar otro. No intentes varias veces poner y sacar el mismo tampón. Siempre intenta con uno nuevo.

Para retirarlo solo tienes que relajarte. Puedes aprovechar cuando orinas para tirar del hilo: saldrá fácilmente. Otro método es usar un lubricante de base acuosa en la vagina para facilitar la salida. Inserta un dedo lubricado en la vagina para extender el lubricante. Si la lubricación y la presión suave no extraen el tampón mejor visita al doctor o ginecólogo. No es una buena idea dejar el tampón adentro durante mucho tiempo. Recuerda el riesgo de SST.

 

Foto: Archivo Eme de Mujer

GDA / Viù! / El Comercio / Perú

 

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