Señales de que tienes un problema serio con tu vesícula

A comparación de los demás órganos del sistema digestivo, la vesícula no recibe mucha atención

Este órgano en forma de pera que permanece entre el hígado y el páncreas, actúa como una bodega de almacenamiento para la bilis, liberándola en los intestinos regularmente para ayudar a que el cuerpo digiera la grasa. Su trabajo no parece ser la gran cosa, pero una mala vesícula puede causar mucho drama, usualmente en forma de piedras.

El chiste es que la bilis que almacena tu vesícula (que luego se va a los intestinos) está hecha de sustancias grasas como colesterol. Cuando se presenta una cantidad grande de grasa, se forman cristales que, con el tiempo, pueden unirse y transformarse en piedras de diferentes tamaños.

Las piedras en la vesícula le ocurren al 20% de las mujeres después de los 60 años y las mujeres entre 20 y 60 son 3 veces más propensas que los hombres. Esto sucede por el embarazo y los métodos anticonceptivos orales, pues las fluctuaciones hormonales aceleran la producción de piedras.

Lo complicado de esto es que la mayoría de la gente tiene piedras “silenciosas”, es decir; asintomáticas. Y gracias a que las piedras silenciosas no presentan síntomas, no necesitan tratamiento. Sin embargo, las piedras que sí presentan síntomas pueden variar en frecuencia y severidad.

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  • Dolor abdominal

El síntoma principal de estas piedras es un dolor que va y viene. El dolor se describe como una incomodidad intensa en el cuadrante superior derecho del estómago. También puede expandirse hasta la espalda y hombro derecho. Y es que cuando la vesícula se contrae en respuesta a un estímulo normal como la comida, trata de sacar la piedra, causando dolor que puede durar, desde 5 minutos, hasta un par de horas.

Imagina que tienes una piedra del tamaño de una pelota de golf tratando de salir por una abertura del tamaño de un popote. Definitivamente habrá dolor.

Mucha gente puede tener piedras en la vesícula y sólo experimentar dolor abdominal, el cual desaparece por cuenta propia. Si no ocurre frecuentemente y no es particularmente disruptivo, la gente opta por no hacerse cirugía.

  • Náusea y vómito

Si la piedra se atora en uno de los conductos que mantienen las enzimas digestivas fluyendo, es probable que presentes náuseas y vómito. Si presentas estos síntomas después de comer, lo ideal sería consultarlo con un experto.

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  • Acidez

Gracias a que las piedras imitan los síntomas de indigestión (acidez, reflujo, cólicos), es fácil ignorar los síntomas. Pero si estos síntomas son repetidos después de cada comida, podría ser señal de piedras en la vesícula.

  • Ictericia

Si una piedra bloquea el conducto de la bilis, el camino que usa la vesícula para mandar la bilis a los intestinos, TODO el sistema se bloquea. Este bloqueo incrementa la concentración de bilirrubina en la vesícula, una sustancia amarillenta que normalmente se procesa por el hígado y se transforma en bilis.

Mientras se incrementa la concentración de bilirrubina en la sangre, ésta empieza a depositarse en la piel, volviéndola amarilla. Con ictericia, los ojos también empiezan a adoptar un tono amarillento.

  • Pipí oscura y popó clara

La descomposición de la bilirrubina durante el proceso digestivo también es lo que hace que la orina sea amarilla y tu popó café. Si experimentas orina oscura (a pesar de estar hidratada) y evacuaciones de color claro, es señal de una obstrucción en los conductos biliares.

  • Fiebre, escalofríos y taquicardia

Fiebre, escalofríos y taquicardia, especialmente combinada con dolor abdominal, significan un bloqueo en la vesícula que ha causado una infección. Las infecciones pueden ser mortales si se ignoran por suficiente tiempo, así que no dudes en pedir asistencia médica de inmediato.

Foto: Archivo Eme de Mujer

Escrito por
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