5 cosas de las que me arrepiento después de mi separación

Dicen que no sabes con quién te casas… hasta que te separas. Y también dicen que una separación saca lo PEOR de 2 personas. Lo terrible de estos dichos… es que son verdad, y no sabes qué tan importantes son hasta que tienes que experimentarlos por cuenta propia.

Ok, mi separación no fue TAN dramática como los divorcios que suceden en las películas, pero eso no quiere decir que no fue emocional, confuso y, a veces, extremadamente doloroso. Pero todos pasamos por ello y, al final del camino, a pesar de encontrar la luz, es inevitable arrepentirse de ciertas cosas.

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No haber sido más gentil conmigo misma

Mi novio/prometido me engañó con su ex. Y aunque ahora sé que no fue mi culpa, no saben lo dura que fui conmigo misma después de enterarme de la infidelidad. Me creía fea y tonta. Me eché la culpa una y otra y otra vez. Creí que mi físico era el problema, o peor aún: mi personalidad y los sentimientos que tenía hacia mi pareja.

Después de varias sesiones de terapia y muchos libros de psicología, entendí que tenía que perdonar a 3 personas: a él, a su amante y a mi misma. El perdón era la clave para dejarlo ir y seguir adelante. Pero no saben lo difícil que fue. Y TODO hubiera sido mucho más fácil si no hubiera sido tan mala conmigo misma porque eventualmente me daría cuenta de que NO fue mi culpa.

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No haber terminado las cosas antes

Fue muy difícil aceptar que no quería casarme con él. Lo que realmente me mantenía enamorada de esa persona eran puras cosas superficiales… y yo lo sabía. Pero era necia, creyendo que, mientras hubiera amor y voluntad, encontraríamos una solución.

Tuve miedo. Miedo de perder a mi pareja y mi mejor amigo, de no tener donde vivir, del gasto tonto que ya habíamos hecho para vivir juntos. De perder tantos sueños e ilusiones que creamos con nuestro amor y nutrimos con los años. Pero sabía que no era lo suficientemente maduro para quedarme con él toda la vida. También sabía que mentía sin remordimiento… y que no eran tan bueno conmigo como yo creía. Pero por miedo (y amor) no lo quise dejar ir hasta que fue demasiado tarde.

Haber perdido a mi mejor amigo

Lo conocí en la prepa y, a pesar de ser novios por la mitad del tiempo, llevamos una amistad de más de 10 años. Siempre le dije que no sólo era mi pareja, sino también mi cómplice y mejor amigo; en quien podía confiar al 100% y apoyarme cuando más lo necesitaba. Si algo bueno me pasaba, le hablaba. Y si necesitaba ayuda… corría con él.

Uno de mis mayores arrepentimientos es haber perdido a ese mejor amigo. Sé que podríamos hablar nuevamente en unos años, tal vez, pero la relación terminó TAN mal, que la impresión que teníamos el uno del otro cambió rotundamente.

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Haber confiado al 100%

El problema es que no podemos confiar en las personas al 100% nunca… y yo lo hice. Desafortuandamente somos seres humanos y como tal cometemos errores, así que no siempre haremos lo correcto, independientemente de cuánto amemos a las personas (o no).

Haber sido tan confiada originó un gran sentimiento de culpa. ¿Cómo es que confié tanto en alguien que mentía todo el tiempo? ¿Qué pasó por mi mente? Y es que nos enseñan que la confianza es TAN importante en una relación, que es difícil ponerle límites. Sin embargo, esta experiencia me dio la lección que todos necesitamos en algún momento.

No haber alzado la voz

Me conformé con lo que me daba porque lo amaba. A pesar de que al principio comuniqué lo que me molestaba… poco a poco fue perdiendo la valentía y la certeza de que estaba haciendo las cosas bien.

Meses antes de la separación empecé a quedarme callada. Me guardé muchísimas cosas por miedo a perderlo y, aunque en su momento creí que era la decisión correcta, ahora me doy cuenta que hay límites por algo. Dejé que abusara de mi y de mi confianza por la inocente esperanza de que las cosas cambiarían eventualmente. Pero en ningún momento debí haberme dejado.

Foto: Archivo Eme de Mujer