Cómo identificar una persona codependiente

La adicción a personas o la codependencia es algo más común y problemático de lo que pensamos. Al igual que otras adicciones, el adicto a personas necesita con tanta angustia la compañía del otro que acepta cualquier cosa con tal de no estar solo. Incluso aparece algo similar al síndrome de abstinencia. Dicha adicción atenta contra la autoestima y la salud emocional, e interfiere negativamente en la vida social de quien la padece, generando vínculos contraproducentes a su alrededor.

Platicamos con la Psicoterapeuta Norma Farca Hamui para que nos aclarara y ayudara entender la dependencia emocional hacia otras personas.

Cuando nos sentimos inseguros y con el deseo de llenar un vacío, buscamos como satisfacer nuestras necesidades en otras personas. Es una forma desadaptada de relacionarse, muy probablemente originadas también por unas relaciones familiares con desapego. Buscan lo que nunca tuvieron, un apego seguro. El apego seguro es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. El apego proporciona la seguridad emocional en el desarrollo de la persona al ser aceptado y protegido incondicionalmente comenta Norma Farca Hamui experta en el tema.

¿Cómo reconocemos a alguien que sufre esta adicción?

Lo primero es discernir qué significa una adicción. Adicción es aquella conducta que se instala creando dependencia de una sustancia, conducta o persona. Al principio es algo atractivo, parece que mejora el estado de ánimo y llena un vacío. Luego, se instala el sufrimiento. Cuando estas dos emociones se alternan en una constante que va deteriorando la propia vida, podemos entender que se trata de una adicción.

¿Y cuándo estamos, particularmente, ante un caso de codependencia o adicción a las personas?

Decimos que existe cuando el comportamiento de otra persona ocupa toda nuestra atención en desmedro de los propios intereses, hasta herir la autoestima y reducir la capacidad creativa. O sea, cuando la vida se ha vuelto ingobernable.

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¿Con qué frecuencia aparecen estos casos?

Le pasa a un amplio porcentaje de la sociedad. Se ve en profesionales, empresarios, amas de casa, estudiantes universitarios, empleados, y otros. En nuestros grupos, el número de asistencia es de unas 300 personas por semana. La gravedad está en ignorar que esto está ocurriendo en nosotros, en nuestros vecinos, en nuestros amigos, en ámbitos académicos… Por supuesto existen diferentes niveles de adicción y, por eso, sus consecuencias varían.

¿En qué tipo de relaciones es común? ¿En la pareja, con los amigos, entre familiares?

En las relaciones de pareja es muy frecuente que se inhiban ciertos deseos de desarrollo por “miedo de que el otro/a se ofenda”. Que se limiten las relaciones con amigos o se frene la posibilidad de tener un hobby. Aún cuando sea de una forma leve, cuando se siente el condicionamiento de la relación como un freno a la libertad y el despliegue personal, hay codependencia. En la base de esas limitaciones está el miedo. El miedo coarta y empobrece el vínculo y anula la alegría de estar vivo.

Si el poder se ejerce sobre otra persona, las posibilidades no son equitativas y el sufrimiento está presente. Pero la codependencia también está presente en otros vínculos. Se puede dar en cualquier tipo de relación: padres, hermanos, amigos, jefes o compañeros de trabajo. Siempre la forma de detectarlo es a través de la vivencia del miedo de ser uno mismo. El miedo a no ser querido si se muestra tal como es.

Hay quienes piensan que ser independiente es ser egoísta. ¿Es así?

Ser autónomo no tiene que ver con falta de respeto a la pareja, hijos o familia, sino en ser libre de elegir dentro de los parámetros establecidos de común acuerdo. Negociar los tiempos propios y los compartidos es indispensable para que el vínculo sea “parejo”, con iguales derechos y deberes, aunque sean en ámbitos diferentes.

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¿Cuál es el tratamiento para un codependiente?

Como se trata de una enfermedad de autodiagnóstico, para poder iniciar un camino de liberación de esta modalidad vincular es necesario que la persona sienta que está viviendo de un modo insatisfactorio y que existe un cambio posible. En nuestros grupos hemos recibido a cientos de personas de ambos sexos que obtuvieron nuevos recursos para crecer en autoestima y aprender a respetarse a sí mismos y a los demás.

Una vez que somos conscientes de ello, ¿qué podemos hacer?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la relación más importante es con uno mismo. Y es allí donde se debe comenzar a cultivar el afecto hacia sí mismo. A través de una adecuada autovaloración y seguridad propia, se avanzara hacia otras relaciones de verdadero amor, basadas en el respeto.

Las pautas básicas a seguir son:

  • No establecer ningún contacto con la persona que crea adicción.

  • Pensar y escribir lo sufrido.

  • Cuidar la apariencia.

  • Confiar en uno mismo, no permitir nunca que otra persona decida por ti, o te diga que hacer o esperar a que te diga si le gustas o no.

  • Saber que tenemos todos los recursos necesarios para salir adelante sin necesidad de tener nadie a nuestro lado.

  • Fijarnos metas en nuestra vida personal y profesional.

  • Enfocarnos en nosotros mismos y en nuestras necesidades.

  • En definitiva aprender a estar solo.

Si tienes adicción a personas, ten en cuenta que para dejar esta adicción la clave es que: La felicidad debe depender de ti no de estar con nadie, acerca a un especialista que te ayude a entender, y a solucionar esta adicción.

Foto: Archivo Eme de Mujer

Escrito por
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