Los peores problemas del fingering

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El sexo manual o ‘fingering’ ha sido subestimado todo este tiempo. La verdad es que, a pesar de ser parte del juego previo, en realidad puede ser la atracción principal para muchas mujeres. Las manos son el juguete sexual más versátil, y casi nadie aprende a usarlas bien.

  • Las manos de tu pareja no están listas para tu vagina: Tu vagina es un ecosistema sensible. Debes ser cuidadosa con lo que le metes, incluyendo tus o sus manos. En primer lugar, ambos deben humectar sus manos, cortarse las uñas y cuidar de su limpieza antes de llevarlas hacia abajo. Nada puede empeorar más una sesión de sexo manual que unas uñas afiladas. Y si te lo imaginas, sentirías escalofríos.
  • No estás lo suficientemente mojada: Aunque creas que tu lubricación natural es suficiente, intenta usar un poco de lubricante la próxima vez que te toquen. Aunque no lo creas, el lubricante podría ser lo que necesites para mejorar el ‘fingering.’ Nuestra lubricación natural no es infinita, y tampoco dura por siempre, así que nunca está de más.

  • Tu pareja se está acelerando: He conocido hombres que, de la nada, empiezan a meter sus dedos una y otra y otra vez con la velocidad de un auto en movimiento. Y, ¡no! La vagina necesita su tiempo para acostumbrarse a la penetración y a las sensaciones. Tómense su tiempo, relájense y no vayan a las prisas. El mejor sexo manual empieza lento y termina con un orgasmo.
  • Es muy rudo: Aunque hayan calentado un poco, tu pareja empieza a ponerse muy rudo ahí abajo. Es una vagina, no un excusado tapado. Durante el sexo manual, se debe ser súper cuidadoso.
  • Crees que tu pareja debe hacer todo el trabajo: El ‘fingering’ es visto como un trabajo en solitario, pero no es verdad. Si tu pareja tiene sus dedos dentro de ti, tú puedes jugar con tu clítoris. Son un equipo, dentro y fuera de las sábanas.
  • No sabes cómo guiarlo: Si tienes un clítoris sensible (o no), es recomendable demostrarte a tu pareja lo que sí y no te gusta. Puedes tomar la mano de tu pareja y guiarlo hacia tus zonas más sensibles y mostrarle los ritmos que te funcionan. No sólo es excitante, sino que es exactamente lo que cualquier hombre necesita.
  • Necesitas algo más: Mira, si la estimulación no es suficiente, nunca está de más buscar la ayuda de algo más… como un vibrador. Además de que ofrece sensaciones diferentes, puede estimular interna y externamente. No es un reemplazo, es un accesorio más.

Foto: Archivo Eme de Mujer

Por: Silvia Sánchez

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