Orgasmo y rapidín, ¡sí se puede!

Mientras que una sesión larga de sexo es increíble, hay que aceptar que el ‘rapidín’ también tiene su encanto; puede ser en la cocina, en el baño de la oficina, al aire libre, o incluso cuando solamente quieran ‘hacerlo’ “aquí y ahora”.

Desafortunadamente cuando una mujer tiene tiempo límite, es difícil llegar al gran final. No es imposible, pero sí tienes que meter más presión (literal) y echarle más ganas.

  • Súbele a los besos: Si no tienen el tiempo suficiente para una buena sesión de besos antes de hacerlo, intenta mantener el contacto de lenguas mientras lo hacen. ¿Por qué? La acción de labios acelera la excitación y libera las buenas hormonas 😉
  • Elige sabiamente la posición: Solamente tendrán tiempo para UNA posición, así que elijan la más cómoda. Para muchas mujeres, esto significa tomar las riendas de la cama y ponerse arribas, pero también puedes experimentar con el C.A.T. o la de perrito, lo importante es que estés cómoda y puedas estimular tu clítoris.
  • Considera el lugar: Un rapidín en la recámara es súper aburrido, así que busquen un lugar diferente. Ustedes elijan; el baño, la cocina, el coche, el baño de la oficina, ¡donde sea! Lo importante es que ambos sientan la emoción y la adrenalina del ‘rapidín’.
  • Comunícate con tu pareja: Durante un rapidín, no hay tiempo para esperar a que él entienda lo que quieres. Si está haciendo algo que sabes que te llevará al clímax, ¡grítaselo! No tienen el tiempo del mundo como para que él agarre la onda por su cuenta. Es exactamente durante el rapidín, donde debes ser lo más explícita posible.
  • Mantén la cabeza en el juego: Tu cabeza es la que mantiene a tu cuerpo en el juego, así que no dejes que se distraiga. Concéntrate en las sensaciones, en la adrenalina, en tu pareja, ¡en el orgasmo! Y olvídate de la lista de mandados, del estrés o incluso de tus inseguridades.
  • Agrega lubricante: Si tu cuerpo no tuvo tiempo de alistarse para el sexo, la acción será incómoda o dolorosa. ¿Qué necesitas? Tu confiable mejor amigo: tu lubricante. Y si no tienes uno a la mano, ni modo, tu galán tendrá que hacer su trabajo.

Foto: Archivo Eme de Mujer

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