Aprender a decir que no ¡sin sentirte culpable!

Aprende a decir no y a darle valor a tus sí… aprende a frenar los deseos de los demás, y comienza a preferir los tuyos.

¿Cuántas veces te haz molestado contigo misma por haber aceptado hacer, decir, comprar, elegir algo por darle gusto a alguien más?, sobrepasando tus límites, tus deseos y decisiones…

En este artículo no busco promover el egoísmo, busco concientizar sobre el amor propio. El decir “sí” a todo es un tema de autoestima, ya que implica darle un valor a lo que queremos expresar; sin embargo, solemos devaluar cada uno de nuestros sueños, argumentos, sentimientos, ideas y decisiones, para darle lugar a cumplir el sueño, argumento y deseo de otra persona.

Me anulo yo, para que tu estés bien.

Y es que justificamos todo: “No quiero causar un problema”, “Me es difícil negarme”, “¿Que tal y se enoja conmigo?”, “En realidad, no es tan mala idea”, “Creo que esta vez, puedo ceder”, “Es que si no lo hago yo, quien más lo hará”, “La otra persona me necesita”, “Que tal y me dejan de querer”… Y en cada justificación, tu individualidad se va perdiendo. Devaluando cada día, tu personalidad, ya que comienzas a vivir la vida del otro, alejándote cada día más, de la tuya.

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Es válido, es sano, es constructivo, no es ofensivo el decir “no”.

¿Que te frena a decir no, gracias?

El qué dirán. Estamos acostumbrados a agradar a los demás, perdiendo de vista nuestros propios intereses. Queremos evitar a toda costa que piensen que somos “malas personas, egoístas, apáticas, etc.”. Es como pretender ser esa “monedita” de oro y caerle bien a todos, sin embargo, eso no es posible. Cada persona tiene su propio sistema de creencias, y con base en eso, opina, dice, hace. juzga.

Debemos ser empáticos, respetuosos, honestos, comenzando con nosotros mismos. El pretender caerle bien a todos, para evitar el qué dirán, tarde o temprano cansa, te aprisiona, te hace perderte.

Sentimiento de culpa. Podemos ayudar, ser generosos o altruistas, pero en ocasiones llegamos al “sacrificio emocional” y a generar un “estrés innecesario” por no saber decir no; y es que solemos creer que somos malas personas o egoístas si nos negamos.

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Prioriza; determina que es urgente y que es importante. Si hablamos de una cuestión económica, urgente es cubrir primero tus gastos, y si es posible, apoyar a la otra persona. Sin embargo, este sentimiento de culpa te hace responder casi en automático “si”, aunque después, quien este sufriendo seas tú.

Creer que soy necesario. Muchas veces el conflicto radica en que nos adjudicamos responsabilidades que no son de nuestra competencia, aún cuando las demás personas puedan realizarlo. La justificación es hacer un bien común: “Es que yo soy muy responsable”.

Es evidente que la sobre implicación, genera un estrés por encima que el que nuestras propias responsabilidades podrían construir, y en muchas ocasiones, las demás personas abusan y entran en una zona de comodidad al saber de este sentido de responsabilidad, demandando mas actividades de las que a nosotros nos competen.

Quiérete, aprende a decir no, gracias.

Escucha el mensaje que te está enviando la otra persona. Analiza exactamente que es lo que te está solicitando. A veces nos adelantamos a la solución antes de que la otra persona termine de hablar.

Identifica tus prioridades. No tengas miedo. Se fiel a tus propias ideas, creencias, convicciones y necesidades. Actúa con base en tus propias metas, sueños y necesidades.

Utiliza respuestas firmes y claras. Sé empático, no simpático. No tienes por que inventar excusas o pretextos. Solo expresa tus motivos y argumentos para no aceptar.

No te sientas culpable por decir no. Piensa que al final del día estarás quedando bien con la persona con quien tienes una convivencia 24/7.

Que mejor que estar tranquila y convencida a estar frustrada y confundida al haber aceptado la decisión de alguien más. Acepta que no siempre puedes con todo.

Hazte respetar. Para ser respetada, la primer persona que debe respetarte eres tu misma. Esto implica valorar cada idea, pensamiento, acción que surja de ti. Procura un no firme, sin opciones.

Muchas veces decir “sí” a todo, genera desequilibrio en nuestra vida, aún cuando esto ya lo tengamos identificado, el “que dirán”, el “sentimiento de culpa” o el “creer que somos necesarios”, nos hace seguir manteniéndonos en esa misma línea.

¿A qué no le estás diciendo NO en este momento? ¿Qué NO es el necesario para dar tranquilidad y equilibrio a tu vida?

 

Por: Psic. Mtro. Román Hernández

Contacto. 5528487005

Foto: Archivo Eme de Mujer

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